La defensa de Cole Allen argumenta que no representa peligro para solicitar su liberación, pese a enfrentar cargos por intentar atacar a Trump. De acuerdo con los fiscales, el acusado habría llegado al evento armado con varias armas y con la intención de atacar a altos funcionarios del gobierno estadounidense
La defensa de Cole Tomas Allen, acusado de intentar atacar al presidente Donald Trump durante la cena de corresponsales en Washington, presentó argumentos cuestionados para solicitar su liberación mientras avanza el proceso judicial.
Los abogados sostuvieron ante el tribunal que su cliente no representaba una amenaza, pese a los cargos relacionados con un presunto intento de magnicidio y el uso de armas de fuego en un evento con alta concentración de funcionarios.
Según la versión de la defensa, Allen no contaba con el tipo de armamento asociado a ataques masivos, ya que portaba una escopeta de acción manual. Con base en esto, rechazaron la caracterización de los hechos como un intento de tiroteo masivo.
“El señor Allen no tiene antecedentes penales, ni siquiera arrestos previos, lo cual por sí solo refutaría la presunción de detención”, indicaron en documentos judiciales.
Asimismo, cuestionaron la narrativa de la fiscalía sobre la magnitud del ataque. “La retórica del gobierno sobre un ‘tiroteo masivo’ tampoco está respaldada por los hechos que él mismo presenta. No se alegó que el Sr. Allen portara un arma automática ni siquiera semiautomática, que son características de los tiroteos masivos modernos”, agregaron.
El incidente ocurrió durante la White House Correspondents’ Dinner, donde Allen habría intentado superar un control de seguridad y abrir fuego, lo que derivó en su detención y en cargos que podrían acarrear cadena perpetua.
Pese a los intentos iniciales de obtener libertad condicional, el acusado permanece bajo custodia mientras continúa el proceso en su contra.
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