La FIA limita el uso del modo de impulso eléctrico, establece zonas de control de energía y ajusta la recarga de baterías, tras incidentes como el accidente de Oliver Bearman en Japón. Los pilotos mantienen cierto control limitado, mientras los ingenieros y equipos analizan los nuevos límites estratégicos
La Fórmula 1 estrena cambios importantes en su reglamento durante el Gran Premio de Miami, con el objetivo de mejorar la seguridad y la fluidez de las carreras tras los incidentes ocurridos en Japón.
Las modificaciones se centran en limitar el uso de la batería eléctrica, restringiendo el modo «impulso» para adelantamientos y estableciendo zonas del circuito donde la energía eléctrica estará controlada, evitando así picos de potencia que han causado maniobras accidentales.
Los ajustes buscan responder a las críticas de pilotos como Max Verstappen y Lando Norris, quienes denunciaron problemas con el control de la energía híbrida y adelantamientos erróneos. Además, se han implementado nuevos protocolos para mejorar la manejabilidad en condiciones de baja adherencia.
En clasificación, los autos podrán mantener mayor velocidad gracias a la recarga más rápida de la batería a alta velocidad, aunque con menor capacidad total, lo que aumenta el desafío estratégico.
Aun así, la gestión de la energía sigue dependiente de algoritmos, manteniendo el reto para los pilotos.
Finalmente, la FIA supervisará el impacto de estas medidas durante las próximas ocho carreras antes del parón de verano
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