En un recorrido realizado por diversos sectores de la ciudad, se constató que el precio por kilogramo ha alcanzado los 5.000 bolívares en zonas del norte y el oeste, una cifra que contrasta dramáticamente con el salario mínimo base de 130 bolívares.
Lo que antes era el acompañante indiscutible de la arepa diaria, hoy se ha convertido en un invitado esporádico. El queso, principal fuente de proteína en la dieta del zuliano, atraviesa una ola de inestabilidad en sus precios que mantiene en jaque el presupuesto familiar.
En un recorrido realizado por diversos sectores de la ciudad, se constató que el precio por kilogramo ha alcanzado los 5.000 bolívares en zonas del norte y el oeste, una cifra que contrasta dramáticamente con el salario mínimo base de 130 bolívares
La brecha entre sectores
La ubicación geográfica en la capital zuliana parece determinar qué tan «salado» saldrá el producto:
Zona Norte (La Trinidad): Luis Vargas reporta que el impacto es mayor en esta área. «Aquí siempre es más costoso. El semiduro llega a los 5.000 bolívares, pero si buscas mozzarella o palmita, el precio se dispara aún más», comentó.
Oeste (Curva de Molina): Génesis Sánchez relata una realidad similar. El costo oscila entre los 4.000 y 5.000 bolívares, lo que está provocando la ausencia del producto en las mesas marabinas.
Municipio San Francisco: Dayana Nava explica que la variedad es limitada. «En 4.000 consigues el semiduro o de matera, pero el de mano o el Santa Bárbara ya juegan en otra liga de precios».
Sector Pomona: Laura Palmar, ama de casa, intenta buscar alternativas, asegurando que los precios varían drásticamente según el tipo de queso, obligando a los consumidores a «caminar» para rendir el dinero.
Sector Haticos: María Ollarves asegura que solo puede comprar mil bolívares y lo ralla para que rinda. «No tengo suficiente presupuesto para comprar el kilo y lo que hago es comprar mil o dos mil bolívares, me las ingenio y lo rallo para que rinda»
Un golpe a la seguridad alimentaria
La disparidad entre los ingresos y el costo de los lácteos ha generado un cambio en los hábitos de consumo. Mientras el queso semiduro se mantiene como la opción «económica», variedades como el amarillo, mozzarella y Santa Bárbara han quedado relegados a compras ocasionales o gramajes mínimos.
«Es un duro golpe al bolsillo. Con un sueldo de 130 bolívares, comprar un kilo de queso es, sencillamente, una meta inalcanzable para la mayoría», coinciden los consultados.
Noticia al Día
Foto: Xiomara Solano
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