«Yo soy mujer, latina, nacida y criada en Caracas, venezolana e ingeniera, un área en la que la mayoría son hombres. Así que esta también es mi historia: recordar que la mujer puede llegar a cualquier campo o trabajo, inclusive hasta la Luna».
Estas palabras, recogidas en un gran reportaje de la revista digital Historias que Laten, recorrieron en el mundo y ahora vuelven a resonar como un recordatorio de algo vivo, palpable y totalmente vigente cuando estamos a solo horas de un hecho que marcará la historia de la ciencia mundial, el lanzamiento de la misión Artemis II a bordo del cohete SLS Orion, con cuatro privilegiados astronautas a bordo y guiados desde tierra por un equipo de talentosísimos ingenieros y científicos entre quienes destaca ella, nuestra heroína de la NASA, Nathalie Quintero.
«Cuando yo era chiquita, me gustaban los aviones, no les tenía miedo, y además tenía la influencia de mi papá que era piloto. Eso de cierta manera me llevó a la carrera que estudié. Y cuando llegué de Venezuela a Estados Unidos, lo más familiarizada con lo que yo estaba era la industria de los aviones».
Nathalie supo aprovechar su entorno. Ser hija de un piloto había que saberle sacar un provecho máximo y el ver a un heroe como tu padre volar la inspiró en profundizar sobre aviones y similares, de manera que desde entonces, ella perfiló muy bien su hoja de ruta. A continuación, reproduciremos un hermoso reportaje que le hicieron para la revista digital Historias que Laten, conozcámosla.

Hacer realidad un sueño…
De niña, en Venezuela, le encantaban los aviones, y de grande ya quería trabajar para las grandes compañías de aeronáutica. Pero una investigación para Virgin Galactic y un proyecto de microgravedad en el Centro Espacial Johnson, en Estados Unidos, fueron “las señales” que la acercaron a la carrera y la industria donde ejerce actualmente: la ingeniería aeroespacial.
Su madre, una ingeniera industrial oriunda de El Salvador, y su padre, un piloto naval venezolano retirado, fueron testigos (por televisión) del alunizaje del Apolo 11 en 1969 y siempre la alentaron en el estudio de las ciencias. ¿Es difícil combinar trayectoria, élite, éxito y fama con humildad, sencillez, don de gente, dulzura? Nathalie es el ejemplo vivo de que no.
Nathalie nació el 08 de diciembre de 1993 en Caracas, Venezuela. Allí creció entre dos pasiones: los aviones y la ingeniería. Pero pronto descubrió la opción de carrera que iba con ella al buscar oportunidades luego de culminar su bachillerato en el Colegio Las Cumbres.

En 2011 llegó a la Universidad Aeronáutica Embry-Riddle, un campus residencial en Daytona, Florida, importante en carreras de artes, ciencias, aviación, negocios e ingeniería relacionados con la industria aeronáutica.
Antes de egresar de la institución estadounidense, tuvo la oportunidad de hacer pasantías en The Boeing Company, una de las compañías más importantes de la industria aeronáutica y una de las aliadas de la NASA en el programa Artemis.

«En el 2011, la compañía donde trabajo (Boeing) era reconocida en la aeronáutica y los compañeros de estudio deseaban, igual que yo, trabajar para estas grandes empresas que hacen los aviones. Pero recuerdo que mi primer acercamiento a la parte espacial fue en ese año, cuando me tocó hacer una investigación sobre lo que era Virgin Galactic. Me acuerdo de que fue mi primera vez investigando sobre eso, un avión que a la vez era una nave espacial a la que iban a implementar una tecnología llamada “feathered flight”, o un vuelo de pluma, que se lanza como un cohete y va aterrizando poco a poco, como si fuera una pluma que cae por la fuerza de gravedad».
El tránsito de la aeronáutica a lo aeroespacial

Posteriormente, Nathalie estuvo involucrada en un proyecto de investigación sobre la microgravedad, entre la Universidad Embry-Riddle y la Universidad de Duke, en Carolina del Norte, para entender los efectos de las largas estancias espaciales en la córnea humana por medio del “Vomit Comet”, un avión de microgravedad simulada del Johnson Space Center de la NASA.
«El avión sube y baja en varias parábolas. Básicamente, en cada parábola que sube y cuando va en picada, ahí es donde la gente se eleva y por unos 18 segundos en cada parábola, tú sientes que está flotando. Yo sentí como si estuviera en una piscina, pero no hay agua a tu alrededor. Y eso me despertó una emoción por lo que estaba estudiando, y más aún por la industria del espacio».
En 2015, Nathalie obtuvo su licenciatura en Ingeniería aeroespacial de la Embry-Riddle y, en 2019, una maestría en Ingeniería de sistemas de la Universidad de Cornell.

Ella también irá a la Luna aunque no literalmente a bordo del cohete
Si, porque su aporte notable y fundamental en ese equipo de científicos aeroespaciales que han preparado con tanto cuidado esta misón es invaluable y porque ella se lo propuso, lo visualizó y lo materializó. Ese cohete que será lanzado este miércoles a las 6.20 de la tarde (Hora de Caracas) al espacio, es también su obra y ahí, representada en esos cuatro tripulantes, ella bordeará el satélite lunar.
«Estoy en el proyecto desde 2015, que hice pasantías. Antes de unirme al SLS, busqué varias oportunidades porque quería trabajar en un proyecto relacionado con el espacio y en un clima más caliente, pero no había tantas oportunidades disponibles al momento. Seguí insistiendo, hasta que por fin me entrevistaron y me dieron la oferta: ‘¿Quieres hacer pasantías en el Kennedy Space Center?’ y yo dije: ‘¡Claro que sí!’. Tengo diez años en Florida desde que migré de Venezuela para acá y es lo más parecido a lo que sería el calor de uno en el Caribe. Kennedy Space Center es uno de los centros de la NASA más grandes, primero; y, segundo, es de los más históricos, porque ahí es donde se han lanzado todas las misiones a la Luna».

«Lo fui visualizando. Recuerdo que tenía en mi vision board, mucho antes de ingresar, a NASA y Boeing. Es muy loco cuando miras al pasado y dices: ‘bueno, todo lo que está ahí lo he cumplido’. Me dijeron que era un proyecto en el Kennedy Space Center y yo dije que sí sin pensarlo, siendo estudiante».
Artemis, con nombre y huellas de mujer
En la mitología griega, Artemis (o Artemisa, en español) es la hermana gemela de Apolo y la diosa de la Luna, la caza y los animales salvajes.
Para la NASA, ella personifica el regreso al satélite terrestre junto a “una nueva ola” de cargas científicas y demostraciones de tecnología en la superficie lunar, lo que significa la continuación del programa Apolo, que logró su primer alunizaje el 20 de julio de 1969.
Pero Artemis tiene dos objetivos muy ambiciosos, en comparación con Apolo: llevar a la primera mujer a pisar la Luna y, al mismo tiempo, pisar donde ningún ser humano ha estado antes: el Polo Sur de la Luna.

El siguiente paso de Artemis será usar lo aprendido en la Luna para dar “el próximo gran salto”: enviar los primeros astronautas al planeta Marte, una meta que tiene la NASA junto a socios comerciales e internacionales para establecer la presencia humano-robótica en el espacio.
¿Cómo llegarán a la Luna otra vez? Con el cohete Space Launch System (SLS), el mismo donde trabaja Nathalie y que llevará consigo la cápsula de Orión con los futuros exploradores a bordo.
Sin embargo, antes de un nuevo alunizaje, habrá dos misiones alrededor de la Luna para probar los sistemas de exploración del espacio profundo: Artemis I que ya ocurrió y fue todo un éxito, donde se lanzó una misión sin tripulación para probar el funcionamiento del SLS junto a Orión; Artemis II, la primera prueba de vuelo del SLS y Orión con tripulación antes de Artemis III, pisar suelo lunar.
La mujer clave en el programa Artemis
En el programa Artemis, el papel de las mujeres ha sido clave en el desarrollo del regreso a la Luna. Además de Nathalie, hay muchas mujeres trabajando arduamente en cada parte de la misión.

Nathalie es la heroína de Venezuela más cercana a la Luna y a Marte
Nathalie, quien fue la primera latina galardonada como Ingeniera del Año del Florida Space Coast Operations (FSCO) de Boeing en 2021, ha sido testigo del paso a paso del cohete SLS, desde los primeros modelos en 3D hasta lo que es hoy: un cohete armado en la espera de más pruebas para hacerlo despegar en su primera misión.
Así apareció a la vista de todos, por primera vez, el 17 de marzo de 2022, en la Plataforma de Lanzamiento 39B del Centro Espacial Kennedy, apilado e integrado, junto a Orión, la nave interplanetaria que servirá de apoyo a los astronautas en la futura exploración lunar y marciana.

Era el roll out previo al Wet Dress Rehearsal, la prueba crucial antes del primer lanzamiento para que el equipo practique la carga de propulsión y revise minuciosamente los sistemas del cohete, expuestos a la criogenia.
El rol de Nathalie consiste en supervisar y liderar al equipo de operaciones del Core Stage 1, pieza central del cohete SLS. En este rol, también lidera las integraciones de pruebas, representando al elemento del Core Stage e integrando las disciplinas de propulsión y aviónica, como parte de las operaciones previas al lanzamiento del cohete.
Tras dos años de pandemia por COVID-19 y la puesta en pausa de todas las operaciones, ver el vehículo que devolverá a la humanidad a la Luna era casi impensable. Pero ya estaba allí.

«Empezaron a retraer las plataformas y se empezó a ver más claro el cohete. Esa fue una de las fotos que publiqué en mis redes sociales y fue como que ¡wow, ahí está! No lo podía creer. En el día a día del trabajo, uno tiene sus momentos bonitos y sus momentos no tan bonitos. Pero luego uno se da un momento de reflexión y cuando lo ves, piensas que todo ese esfuerzo, sudor y lágrimas que se han tenido que hacer valen la pena».
Cuando el cohete de Artemis salió rumbo a la plataforma de lanzamiento, Nathalie no estaba sola. Sus padres estaban con ella admirando el cohete, y agradeciendo cada esfuerzo que la ha llevado hasta donde está.
«Ver a Artemis, porque para mí es una mujer, yendo poquito a poco a la plataforma de lanzamiento fue súper emocionante porque además, pude compartir ese momento con mis papás. Muchas de las cosas que yo soy es gracias a ellos, sobre todo las oportunidades. Me han apoyado desde que estaba en Venezuela, desde que llegué acá; me ayudaron con préstamos para poder estudiar o becas y todo ese tipo de cosas. Llegar ahí y ver el producto de siete años de trabajo es súper cool».
Romper mitos y arrasar barreras
Para Nathalie nunca hubo impedimentos que frenaran su vocación, ya que sus padres siempre la alentaron a no mirar las ciencias como algo que no era para mujeres y así, tuvo un ejemplo de superación en los estudios.

«Mi mamá es migrante. Migró desde El Salvador a Venezuela en los años 70, a la misma edad en la que yo emigré a los Estados Unidos. Ella adoptó a Venezuela como su país y es 100% venezolana. En esa época, no había muchas mujeres estudiando ingeniería, pero siempre le gustó y nunca lo vió como impedimento».
STEM for Aerospace
Nathalie también tiene un lado creativo y artístico, como bailar flamenco. De hecho, cuando era pequeña, recibía de regalo pinturas y muchos artículos de papelería, algo que actualmente le hace considerar que las artes deben vincularse con las carreras STEM (Ciencias, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas).

«Con mi proyecto, me he dado cuenta de que hay bastante gente interesada en Venezuela. Recuerdo que cuando estudiaba en el colegio yo decía que quería trabajar en la NASA y la gente me preguntaba si estaba loca. Pero no, qué va, hay gente que no cree en ti y eso va a suceder. Pero me sorprendí porque actualmente hay más gente interesada en el espacio, y vemos nuevas compañías como SpaceX o Blue Origin invirtiendo en esta industria, lo que ha vuelto asequible y más cercana la exploración».

«La clave es creer en uno mismo»
Regresar a la humanidad a la Luna para luego ir a Marte es uno de los objetivos (más esperados) sobre “los hombros” de Artemis I, II y III.
Es decir, el primer lanzamiento exitoso fue ese primer paso de esa nueva era de los vuelos espaciales, como lo describe la NASA: “descubrimientos científicos, beneficios económicos e inspiración para una nueva generación de exploradores: la generación Artemis”.
A Nathalie, como parte de esa generación, le gustaría seguir involucrada a lo largo del Programa Artemis, desde la puesta del lander lunar y la estación lunar Gateway o, a largo plazo, llegar a ser directora de lanzamiento.
«Sí, sería una meta a largo plazo, pues me gusta eso de estar ahí con todos los equipos y todos los expertos. El cohete es tan complejo que hay ingenieros dedicados a una pieza en específico: el ingeniero de motores, el ingeniero de las computadoras de vuelo, el ingeniero de la parte estructural, etcétera. Me parece increíble cómo integras tantas disciplinas en una sola máquina para luego hacerla funcionar bien y que sea exitosa. Así que el rol que voy a tener después del primer lanzamiento (Artemis I) se verá más adelante».
«Tienes que ser constante»

«Tengan constancia, sean positivos y no dejen de luchar por sus sueños. Van a haber retos en el camino, como todo, pero siempre hay que creer en uno y el sueño que uno tenga. Mi consejo para las niñas es que no importa si alguien te dice que eso no es para ti, que tú no puedes, que tú vienes de no sé dónde y nadie lo puede lograr; esos solo son ruidos en el camino, porque cuando tienes las metas claras y quieres algo, los caminos se abren para alcanzarlo».
Artemis I, un éxito; Artemis II a punto de serlo
El lanzamiento de la misión Artemis I se realizó con éxito el 16 de noviembre de 2022 a la 1:47 a. m. EST (06:47 UTC). El cohete SLS y la nave Orion despegaron desde el Complejo de Lanzamiento 39B en el Centro Espacial Kennedy en Florida, marcando el inicio de la exploración lunar moderna de la NASA.

El tiempo en el espacio fue de 25 días, 10 horas y 53 minutos (amerizó el 11 de diciembre de 2022). La misión fue una prueba de vuelo no tripulada diseñada para probar el cohete Space Launch System (SLS) y la cápsula Orion, estableciendo las bases para los próximos vuelos tripulados de la serie Artemis cuya segunda misión estamos a solo horas de verla concretar.
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