EL 12 de febrero no es solo una fecha en el calendario, es el recordatorio de que cuando la lógica dice «No se puede,» la voluntad dice «Mírame hacerlo».
La Victoria de lo Imposible:
Aquel 12 de febrero de 1814, el panorama no podía ser más desolador. El «Taita» José Thomas Boves, con su temible caballería, amenazaba con arrasar lo que quedaba de la República.
El General José Félix Ribas, consciente de que no tenía soldados veteranos suficientes, volteó la mirada hacia los pasillos de la Universidad de Caracas y los seminarios.
Eran jóvenes que ayer sostenían libros y hoy empuñaban fusiles por una idea. La frase de José Félix Ribas antes de la batalla no fue un simple grito de guerra, fue una sentencia de vida:
»No podemos optar entre vencer o morir: ¡necesario es vencer!»
Durante horas, la juventud resistió el embate de una fuerza superior en número y experiencia. No ganaron por tener mejores armas, sino por tener un propósito claro. Al final del día, la llegada de Vicente Campo Elías reforzó la resistencia y el ímpetu juvenil logró lo impensable: detener el avance realista y salvar la causa patriota.
Nuevas Banderas:
El Heroísmo sin Pólvora
Hoy, las «armas» han cambiado. La batalla no se libra en trincheras, sino en la capacidad de resiliencia y en la ética del trabajo. Para poner en alto el nombre de Venezuela en medio de las dificultades actuales, las banderas que la juventud debe enarbolar son:
La Bandera del Conocimiento: En un mundo digital, el estudio y la especialización son la mejor defensa contra la precariedad. Ser el mejor médico, el mejor abogado, el mejor programador o el mejor mecánico es un acto de patriotismo.
La Bandera de la Integridad:
En tiempos de «atajos» fáciles, mantener la honestidad es la mayor rebeldía.
La Bandera de la Innovación:
Crear soluciones locales a problemas globales. Emprender con lo poco para construir lo mucho.
El Rol del Futuro Inmediato
El papel de la juventud venezolana hoy es ser el puente. Son la generación que debe conectar la Venezuela que recordamos con la Venezuela que necesitamos construir. Su rol no es solo esperar a que las condiciones cambien, sino ser los arquitectos de ese cambio mediante:
Liderazgo Comunitario: Organizarse para resolver problemas del entorno inmediato.
Ciudadanía Activa: Mantener viva la voz del reclamo justo pero con propuestas constructivas.
Excelencia Profesional: Ser competitivos a nivel mundial desde cualquier rincón del país.
¿Qué oportunidades ofrece el país?
Aunque parezca oscuro, Venezuela es hoy un lienzo en blanco en muchas áreas. El país ofrece la oportunidad de ser pionero. Quien logre desarrollar tecnología, servicios o cultura en estas condiciones, tendrá una capacidad de liderazgo y una fortaleza emocional que no se enseña en ninguna universidad del mundo.
El país ofrece su reconstrucción como el mayor proyecto de vida posible.
La luz de aquellos jóvenes de 1814 no se apagó; simplemente cambió de forma. Hoy, cada vez que un joven venezolano destaca en el exterior o levanta una santamaría en su pueblo, está gritando de nuevo:
¡Necesario es vencer!
QUE VIVA LA JUVENTUD
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