Este jueves 6 de febrero, la Asamblea Nacional aprobó en primera discusión la Ley de Amnistía para la Convivencia Democrática, dando inicio al debate parlamentario de una propuesta orientada a promover el entendimiento político y la reconciliación nacional.
Nora Bracho, presidenta de Un Nuevo Tiempo Zulia y vicepresidenta de la Comisión Especial para la Coordinación del Proceso de Consulta de la Ley de Amnistía para la Convivencia Democrática, afirmó que la discusión de este proyecto de ley es “un paso histórico hacia la sanación de nuestra Venezuela”, y recordó que este debate no es un trámite legislativo más, sino la apertura de una puerta largamente esperada.
“Hoy no es un día cualquiera”, insistió, subrayando que la amnistía ha sido un anhelo sostenido durante años por quienes han visto de cerca el dolor de la persecución política.
La diputada, con una trayectoria marcada por la defensa de los derechos ciudadanos, evocó las historias que han acompañado su carrera: familias fracturadas, ausencias que pesan, silencios impuestos. “Muchos de nosotros hemos caminado junto a familias separadas y voces silenciadas. Ha sido un camino de resistencia, de creer cuando pocos lo hacían”, expresó. Dejó claro que la lucha por esta ley no nació en un escritorio, sino en la calle, en los hogares, en el duelo de un país que ha visto partir a demasiados.
Desde su rol en la comisión especial, Bracho adelantó que su labor estará centrada en escuchar directamente a los familiares de los perseguidos, documentar cada caso, recoger testimonios y garantizar que ninguna víctima quede fuera del alcance de la ley. Aseguró que el proceso de consulta será amplio, humano y profundamente riguroso, porque “la justicia no puede permitirse omisiones cuando se trata de reparar el dolor de un país entero”.
Bracho también celebró el cierre de El Helicoide, un espacio que, recordó, jamás debió existir como centro de torturas y tratos crueles contra venezolanos cuyo único delito fue pensar distinto. Para ella, el fin de ese símbolo oscuro es parte esencial del proceso de reparación que el país necesita.
Para Bracho, la Ley de Amnistía es más que un instrumento jurídico. Es un símbolo. “Es el puente hacia la reunificación de la familia venezolana. Es la respuesta a las oraciones de madres, esposas e hijos que sueñan con el regreso de los suyos”, dijo.
El mensaje final de Bracho fue un llamado directo al país: “Es hora de reencontrarnos. El futuro de Venezuela empieza por la justicia y la reconciliación”.
Mientras la comisión especial inicia su trabajo, el país observa con atención. La discusión apenas comienza, pero, para muchos, este 5 de febrero, ya quedará registrado como el día en que Venezuela volvió a mirar hacia adelante.
Nota de Prensa
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